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Apium graveolens L.

 Apio, apio común, apio bravío, apio silvestres, apio palustre.

Se distribuye por las costas de Europa, Asia templada, norte de África. Dispersa por la Península Ibérica. Ampliamente cultivado y con frecuencia escapado de cultivos.

Habita en las costas o terrenos en las proximidades del mar, herbazales, juncales, en suelos húmedos a menudo salobres.

El Apio es una de las apiaceas más escasas de visualizar, aunque localmente común. Aparecen con relativa facilidad en las zonas más o menos humedad y periféricas de los ríos y arroyos, como en este caso el rio salado. Fecha: 06/07/2010. Leg. & Det.: Javier Díaz. 

Florece: desde el mes de abril hasta el mes d septiembre. 

LC: preocupación menor. 

Usos y curiosidades: Es planta empleada como verdura y medicinal desde tiempos ancestrales. Es una planta que crece de forma espontánea en las zonas pantanosas y cercanas al agua, en toda Europa. Su nombre viene del celta, apon, que significa «agua», lo cual es una buena referencia a los lugares en los que crece.

Su uso en la mesa viene de la antigüedad, pues ya los egipcios y los griegos lo consagraban a las divinidades. Los romanos lo consumían en los banquetes funerarios, y se depositaban manojos de apio en las tumbas, como homenaje a los muertos. En la Edad Media, se potenciaron sus propiedades culinarias y curativas.

El apio es una gran fuente de nutrientes y de sustancias que no son nutritivas, teniendo un alto contenido de fibra, flavonoides, vitamina C, E, potasio, sodio y calcio.

A pesar de que el apio no es una fuente importante de energía, su consumo resulta saludable y refrescante por su contenido en agua, sales minerales y vitaminas diversas. Por tanto, se puede considerar al apio como un buen regulador. Después del pepino, el apio es la hortaliza de menor valor energético. Destacan las vitaminas C y E, aunque la cantidad de estos nutrientes resulta insignificante si se compara con la media de las hortalizas. Lo mismo ocurre con los minerales (potasio, sodio y calcio), que respecto a la fibra, el apio es una fuente discreta.

El apio contiene flavonoides, compuestos con actividad antioxidante y funciones biológicas diversas (vasodilatadores, anti carcinogénicos, antiinflamatorios, antibacterianos, inmuno-estimulantes, antivirales, etc.), entre los que cabe citar la miricetina, quercetina y kaempferol (flavonoles), y la luteolina y apigenina (flavonas). Asimismo, contiene pequeñas cantidades de furanocumarinas biológicamente activas, fundamentalmente la xantotoxina y el bergapteno, que pueden actuar, en la prevención del cáncer, y que también se han utilizado en el tratamiento de algunas enfermedades de la piel como el vitíligo y la psoriasis.

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